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Terapia para las relaciones en Donostia

Con la pareja, con la familia o con la gente que te rodea. Cuando tus relaciones empiezan a generar malestar, puede ser difícil entender qué está pasando o encontrar una forma diferente de relacionarte.

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Síntomas

¿Te reconoces en esto?

Las relaciones pueden ser una fuente importante de bienestar, pero también pueden generar malestar cuando:

  • —Tu estado de ánimo depende mucho de cómo esté contigo otra persona
  • —Cedes para evitar conflictos o sentirte culpable
  • —Te cuesta identificar qué quieres tú, al margen de los demás
  • —Te cuesta poner límites o mantenerlos cuando aparece la culpa
  • —Sientes que das mucho en tus relaciones y te cuesta pedir lo que necesitas
  • —Te cuesta expresar lo que sientes por miedo a cómo pueda reaccionar la otra persona
  • —Has ido dejando amistades, aficiones o planes propios para adaptarte a tus relaciones
  • —Te sientes solo o poco comprendido incluso estando acompañado
  • —Hay situaciones en tus relaciones que te generan malestar y no sabes muy bien cómo abordarlas

Entenderlo

Qué mira la terapia cuando lo que duele es un vínculo

Trabajo desde un enfoque integrativo, y en lo relacional esto significa mirar tanto lo que está ocurriendo hoy como la historia que has construido alrededor de tus vínculos. Exploramos cómo aprendiste a relacionarte, qué lugar ocupaban el afecto, las necesidades y los límites en tus relaciones importantes y qué experiencias pueden estar influyendo en la forma en que te relacionas actualmente.

A veces determinadas formas de relacionarnos aparecen como maneras de protegernos, conseguir cercanía, evitar conflictos o sentirnos aceptados. En terapia exploramos qué ocurre en esas situaciones, qué emociones aparecen, qué necesitas y qué lugar estás ocupando dentro de la relación.

La terapia es individual y parte de tu propia experiencia. Podemos trabajar sobre aquello que está en tu mano: cómo expresas lo que necesitas, cómo pones límites, cómo te relacionas con la culpa o el miedo y cómo quieres cuidar tus vínculos sin dejar de cuidar también de ti.

«El objetivo no es dejar de necesitar a nadie. Es poder estar en tus relaciones sin dejar de estar contigo.»

El método

Cómo se trabaja un patrón relacional

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Ver el guion completo

Reconstruimos tu historia de vínculos y la ponemos en relación con lo que ocurre actualmente. Así podemos comprender qué patrones aparecen, cuándo se activan y qué lugar has aprendido a ocupar en tus relaciones.

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Recuperar criterio propio

Exploramos qué quieres, qué necesitas y qué límites son importantes para ti. También trabajamos con la culpa, el miedo al conflicto o la necesidad de aprobación que pueden aparecer cuando empiezas a tener en cuenta tus propias necesidades.

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Sostener tu propio espacio

Damos espacio a tus vínculos, pero también a tu vida fuera de ellos: amistades, aficiones, proyectos, decisiones y aquello que es importante para ti. Buscamos que puedas cuidar tus relaciones manteniendo también tu propio lugar.

Qué puedes esperar de las primeras sesiones

En las primeras sesiones ordenamos el mapa: qué está ocurriendo en tus relaciones, qué situaciones generan malestar y qué patrones aparecen. Cuando resulta relevante, también exploramos la historia familiar y otros vínculos importantes para comprender de dónde pueden venir algunas de estas formas de relacionarte.

A partir de ahí, vamos definiendo qué tiene sentido abordar en terapia y hacia dónde quieres orientar el proceso. No se trata de encontrar qué estás haciendo mal, sino de comprender lo que ocurre para poder empezar a tomar decisiones más conscientes dentro de tus relaciones.

Presencial u online

En consulta —Zubieta Kalea 50, Donostia— o por videollamada segura en toda España.

Sesiones de 60 minutos · mismo enfoque en ambas modalidades

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si lo que me pasa es «dependencia emocional»?

Puede ser una forma de nombrar lo que estás viviendo. A veces esta expresión describe esa sensación de que tu bienestar, tu tranquilidad o tu valoración personal dependen en gran medida de otra persona.

En terapia no nos quedamos únicamente con la etiqueta. Nos interesa comprender qué está ocurriendo en tu caso: cómo se construye ese patrón, qué lo mantiene, qué necesitas y qué margen tienes para relacionarte de otra manera.

Porque el objetivo no es simplemente dejar de sentir dependencia en una relación concreta, sino comprender el funcionamiento del patrón y desarrollar recursos que puedan ayudarte también en otros vínculos y situaciones.

¿Vas a decirme que deje la relación?

No. Decidir si quieres continuar o terminar una relación te corresponde a ti.

Mi papel no es decirte qué decisión debes tomar, sino ayudarte a comprender mejor qué está ocurriendo, qué necesitas, cuáles son tus límites y qué opciones tienes para poder decidir con mayor claridad.

A partir de ahí, cada persona puede tomar decisiones diferentes. La terapia busca que la decisión sea cada vez más consciente y propia, no sustituir tu criterio por el mío.

¿Y si el problema no es con mi pareja, sino con mi familia?

Es común encontrar dificultades en las familias de origen.

Podemos explorar qué ocurre en tus vínculos familiares: qué lugar has aprendido a ocupar, qué responsabilidades has asumido, qué necesitas de los demás, qué te cuesta poner límites y qué puedes hacer actualmente para relacionarte de una manera diferente.

No se trata de buscar culpables ni de cambiar a otras personas. Se trata de comprender tu propia experiencia y explorar qué margen de decisión tienes hoy.

¿Cómo diferencio querer mucho a alguien de depender emocionalmente de esa persona?

Querer mucho y necesitar mucho no son necesariamente lo mismo.

Una relación puede ser muy importante para ti y, al mismo tiempo, permitirte conservar tus propios espacios, expresar desacuerdos, poner límites y mantener otras áreas de tu vida.

En terapia no buscamos medir cuánto quieres a alguien, sino comprender qué ocurre cuando la relación no funciona como necesitas: qué piensas, qué sientes, qué haces y qué significado tiene para ti.

¿Puedo hacer terapia individual si el problema está en mi relación?

Aunque lo que te preocupa esté ocurriendo dentro de una relación, podemos trabajar individualmente sobre tu experiencia.

En consulta podemos explorar tus patrones de relación, tus necesidades, tus límites, aquello que estás aceptando o dejando de lado y las decisiones que quieres tomar.

No necesitas que tu pareja participe para empezar a trabajar en aquello que sí está en tus manos.

Si en algún momento consideramos que lo que necesitas es un trabajo conjunto con tu pareja, puedo orientarte hacia un/a profesional especializado/a en terapia de pareja.

¿Y si en mi relación hay control, insultos o miedo?

Cuando existe control, amenazas, intimidación, miedo o cualquier otra forma de violencia, es importante diferenciarlo de las dificultades relacionales que pueden abordarse mediante un trabajo terapéutico individual.

En estos casos, la primera cuestión es valorar tu seguridad. La terapia no debe convertirse en un espacio para asumir que tienes que modificar tu forma de relacionarte para conseguir que cese una conducta violenta de otra persona.

Si estás viviendo una situación de violencia, podemos hablar de ello en consulta y valorar qué recursos y apoyos pueden ser adecuados para ti. Si existe una situación de peligro inmediato, debes acudir a los servicios de emergencia correspondientes.

Se puede querer sin desaparecer en el proceso.

Si quieres, vemos juntas por dónde empezar.

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